Filipinas.-La oficina de monitoreo de desastre aseguró que se han recuperado más cuerpos del océano y que cientos de personas continúan desaparecidas, Una tormenta tropical sorprendió a numerosas personas mientras dormían en el sur de Filipinas dejando desaparecidos y estragos en dos ciudades costeras.
Cuando llegó el meteoro, una joven llamó a su casa desde la tienda en la que trabajaba para saber cómo estaban sus padres. Los celulares de éstos sólo sonaban y después se perdió el contacto.
Las agencias de ayuda humanitaria realizan intentos por proveer comida y medicina a las víctimas en la isla de Mindanao.
Amor Limbago, de 21 años, se dirigió a toda prisa a su casa tan pronto como bajaron las inundaciones repentinas y confirmó el peor de sus temores: sus padres y siete parientes más ya no estaban, habían sido arrastrados de su choza ubicada en una ribera. Apenas días antes, toda la familia se había puesto de acuerdo para realizar en el lugar una pequeña cena de Navidad.
"Regresé y vi que nuestra casa había desaparecido totalmente", dijo Limbago entre lágrimas desde la ciudad costera de Cagayán de Oro. "Sólo había lodo y aguas que llegaban a la rodilla en todo el lugar
"Regresé y vi que nuestra casa había desaparecido totalmente", dijo Limbago entre lágrimas desde la ciudad costera de Cagayán de Oro. "Sólo había lodo y aguas que llegaban a la rodilla en todo el lugar
Las autoridades de la ciudad costera de Iligan se vieron obligados a enterrar a muchos de sus muertos en una fosa común.
La tormenta tropical Washi se disipó el domingo tras dejar devastación en una amplia franja de la región montañosa en la isla de Mindanao, cuyos habitantes no están acostumbrados a meteoros de gran intensidad.
La mayoría de las víctimas dormían el viernes por la noche cuando las inundaciones aparecieron de súbito desde las laderas de las montañas. Las corrientes arrastraban troncos y árboles arrancados y causaban el desbordamiento de ríos.
La mayoría de los muertos fueron niños y mujeres, dijo la secretaria general de la Cruz Roja filipina, Gwendolyn Pang.
Varios líderes en todo el mundo, entre ellos la secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton, ofrecieron ayuda, y el papa Benedicto XVI dijo el domingo que oraría "por las víctimas, iños en su mayoría; por los que quedaron sin hogar, y por los numerosos desaparecidos".
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