Potaje de vigilia con garbanzos, espinacas y bacalao



Ingredientes:


  • 300 g. de garbanzos secos (sin remojar)
  • 300 g. de bacalao desalado
  • 250 g. de espinacas frescas
  • 2 cebollas medianas
  • 4 dientes de ajo
  • 1 huevo
  • 1 rebanada de pan
  • 1 cucharada de postre de Pimentón de la Vera (agridulce)
  • 1 hoja de laurel
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal (al gusto)



Preparación:


Bacalao
Uno de los pasos importantes es la elección de los garbanzos, los tienes como legumbre seca o ya cocida y puedes encontrar varios tamaños.

Los garbanzos secos permiten controlar el punto de sal del guiso al evitar los tratamientos que traen los enlatados. 

El día anterior ponemos los garbanzos en agua templada con una cucharadita de bicarbonato o un puñado de sal y los dejamos en remojo durante la noche, normalmente 12 horas.

Debemos lavarlos después para quitar posibles impurezas Pasado ese tiempo sólo nos quedará escurrir y apartar hasta el momento de preparar el potaje.

Si vais a emplearlos ya cocidos lavadlos muy bien sin que quede ningún resto de la gelatina que rodea al garbanzo y añadidlos al final de la cocción del guiso, sólo para que se impregnen bien del sabor del resto de los ingredientes.


Espinacas, mejor frescas que congeladas o enlatadas. Deciros que también podéis sustituirlas por acelgas, le van perfectas a este potaje.

Lomo de bacalao ya desalado, de buena calidad. solo usaremos la parte carnosa de este pescado. 

Una hora y media a fuego lento en una olla, o por la más práctica, usando la olla express, para hervir los garbanzos.

En la olla echamos un litro de agua, 2 dientes de ajo pelados, la hoja de laurel y los garbanzos ya remojados.

Cerramos, ponemos a fuego alto y cuando comience a salir vapor, bajamos a fuego bajo y cocinamos 15 minutos.

Sofrito: Picamos fino uno de los dientes de ajo y pelamos el otro. Pelamos las cebollas y las picamos en juliana pequeña.
En una sartén amplia vertemos aceite de oliva virgen extra y freímos el ajo a fuego medio. En cuanto coga un tono dorado, retiramos el diente de ajo entero.

Añadimos la cebolla y seguimos sofriendo. Sal al gusto. Cuando esté pochada, apagamos el fuego y dejamos atemperar un poco el aceite.

Añadimos pimentón y removemos bien para que se integre perfectamente con el sofrito. 

En un cazo pequeño ponemos agua a hervir. Cocemos el huevo.

Dejar garbanzos que liberen todo el vapor de la olla antes de abrir.

Pasamos el caldo colado a otra cazuela junto a los garbanzos (que no vaya el ajo ni el laurel).

Ponemos esta cazuela a fuego medio. Cuando empiece a coger temperatura, vertemos el sofrito y removemos bien.

Echamos ahora en varias tandas las espinacas, que en poco tiempo irán reduciendo su tamaño.

Rectificamos de sal y dejamos cocinando un par de minutos.
Desmigamos el bacalao en trozos.

Añadimos a la cazuela y la movemos, Bajamos a fuego bajo.
En 5 minutos estará listo nuestro potaje.

En una sartén con un poquito de aceite de oliva, freímos la rebanada de pan, Vuelta y vuelta hasta que esté dorada y crujiente.

En un mortero echamos el pan frito desmenuzado y el diente de ajo que teníamos reservado. Machacamos, Pasados los 5 minutos desde que echamos el bacalao. Añadimos el majado esto da consistencia al caldo y un sabor muy rico.

Pelamos el huevo cocido, lo cortamos en pequeños trozos. Lo añadimos a la cazuela justo antes de servir en la mesa. Servimos bien caliente.

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